El Estadio de Wembley en Londres estaba a rebosar y rugía con expectación. Era 1995, y Jon Bon Jovi, con su mítica chaqueta vaquera de New Jersey y un pelazo dorado recogido en una diadema, vivía su mejor época. Llegaba el momento de These Days, que cumple veinte años el 27 de junio.

El cambio de década había hecho que Bon Jovi al completo se cortara y peinara la melena, un acto tan simple como trascendental, ya que fue considerado el momento número 24 en la lista de los 100 peores momentos del Heavy Metal de VH1. Además de su estética, cambiaron su estilo musical, atreviéndose con un sonido más maduro y menos ochentero.

Tras el éxito de Slippery When Wet (1986), la banda sorprendió con un Keep the Faith (1992) que dejaba atrás el glam rock de Runaway y buscaba un matiz más profundo. Las baladas y la situación de la sociedad de la época cobraban importancia en esta versión modernizada de los de Jersey.

Con These Days (1995) se consagraron dentro de esta nueva tendencia. Se le considera, por crítica y público, uno de los mejores trabajos del grupo hasta el momento -si no el mejor-, superando incluso el bombazo de Slippery, del que surgió el himno Living on a Prayer y esa You Give Love a Bad Name que Barney Stinson no paraba de repetir en su limusina.

En 2013, la propia canción These Days fue la elegida para cerrar el apoteósico concierto que Bon Jovi concedió en el Vicente Calderón en Madrid. Esta se ha convertido en una de las canciones más conocidas del álbum, siempre incisivo en la temática social. Tanto es así que Hey God propició cierto malestar entre las clases conservadoras de Estados Unidos, que no toleraron una letra que consideraban blasfema, debido a sus referencias hostiles hacia Dios.

La protesta y el pesimismo, aunque protagonistas de These Days, compiten con unas baladas preciosas pero algo melancólicas: Lie to Me, que pocas veces interpretan en directo; This Ain’t a Love Song, de la que compusieron una versión en un español con mucho acento; o Diamond Ring, que en concierto suele cantar a dúo con Richie Sambora hasta ponerte los pelos de punta -al menos, así sucedía antes de que el guitarrista abandonase la formación-.

Más de treinta años en activo y con doce álbumes de estudio a sus espaldas, Bon Jovi se merece una felicitación por las dos décadas que cumple uno de sus trabajos históricos. El esplendor que lograron en los ochenta y noventa supuso su thriller particular, si bien siempre han conservado su calidad musical. Que así sigan.