Sing-Along es una fiesta. Los actores del evento te invitan a no apagar los móviles, a hacer todas las fotos y vídeos que quieras. Por supuesto, a tuitear como loco. Ir a ver una película en formato Sing-Along dista mucho de ir a un cine convencional. Allí vas a cantar, siguiendo los subtítulos que aparecerán en pantalla, bailar, gritar… “Cuando salga el duque (antagonista de la película Moulin Rouge), todos abucheamos”, nos piden los actores encargados de animar al personal. Trato hecho, el público se muestra obediente.

Los espectadores son los protagonistas, así se hace saber desde el minuto cero. Todos los asistentes pasan por el photocall, donde los actores, caracterizados como los personajes de la película que se va a proyectar, posan con ellos. Moulin Rouge es sexy”, dicen. “Hay que colocarse en actitud seductora”. Ella, enfundada en un aterciopelado vestido rojo, levanta la pierna. Él, chaqueta y pajarita negra, regala su mejor sonrisa. No son Nicole Kidman y Ewan McGregor, pero son infinitamente más divertidos.

Moulin Rouge, Grease, Dirty Dancing y The Rocky Horror Picture Show son algunas de las películas que se pueden disfrutar en formato Sing-Along. Los audaces responsables de La Tropa Produce han sido los encargados de llevar a ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia una experiencia que, después de nacer en el Festival de Cine Gay de Londres del año 1999, se viene celebrando con gran éxito en diferentes países del mundo.

La proyección de las cintas va precedida de una animación en la que, entre otras cosas, se enseña al público a cantar y bailar algunos de los estribillos más emblemáticos de la película. La actividad durante las dos horas aproximadas de metraje es constante. En el caso de Moulin Rouge, nos invitan a tirar confeti, a lanzar nuestro sombrero al aire y a introducir billetes (verdaderos o falsos) en el vestido de la actriz. Los espectadores no tienen tiempo para aburrirse, aunque ya hayan visto la película infinidad de veces.

Después de las instrucciones, los focos del patio del Teatro Galileo se apagan… Comienza el filme… Desde entonces, apenas habrá silencios. En cuanto suenan los primeros acordes y se escucha al personaje entonar “there was a boy”, un público entregado canta con él.

La experiencia del Sing-Along se construye gracias a ellos. Esos espectadores que elevan sus voces hasta desgañitarse, que bailan poseídos por el espíritu festivo que se respira, que no reprimen un grito a la pantalla, una carcajada estridente o un comentario ingenioso a compartir con toda la audiencia. Puedes ir solo, con tu pareja o con un grupo de amigos. ¡Da igual! Al salir, Tendrás la sensación de que todas y cada una de las personas que estaban en el recinto, te han acompañado en la experiencia.

Los próximos pases de Sing-Along se realizarán en el patio del Teatro Galileo de Madrid, en los Multicines Aribau de Barcelona y en el Teatro Egaleo de Leganés. Puedes consultar la programación aquí.