Meryl Streep no se conforma con ser, a sus 66 años, la actriz más veces nominada al Oscar (diecinueve), ganadora de tres estatuillas y una de las estrellas más importantes del cine contemporáneo y de todos los tiempos. Ahora se atreve con Ricki and The Flash, donde interpreta a Ricki Rendazzo, una virtuosa guitarrista que, persiguiendo la fama en los escenarios del rock and roll, deja de lado a su familia.

Es la primera vez que la que encarnara a una increíble dama de hierro comparte pantalla con su hija, Mamie Gummer (The Newsroom). Y, sí, hacen de madre e hija.

En Mamma Mía! e Into the woods ya habíamos descubierto que a Meryl no se le daba nada mal cantar, pero ahora ha probado la guitarra eléctrica, que ha aprendido a tocar solo para convertirse en Ricki. Incluso podremos escucharla versionar el Bad Romance de Lady Gaga, pero también temas de Bruce Springsteen o Tom Petty.

Su talento y su constancia se unen a su interés por la igualdad de género en el cine, que ya reivindicó con su famoso dedo al frente tras el discurso de la oscarizada Patricia Arquette.

Una de las principales preocupaciones de la veterana actriz es el hecho de que, a cierta edad, una mujer no pueda obtener papeles relevantes, pero un hombre sí. Por ello, Meryl ha creado Writers Lab, un proyecto que pretende dar financiación a las guionistas por encima de los 40 años.

La asociación New York Women in Film & Television y el colectivo de directoras Iris seleccionaron, de entre 3500 solicitudes, a las 12 mujeres que participarán en el programa. El taller se impartirá del 18 al 20 de septiembre y contará con las clases de guionistas como Jessica Bendinger (A por todas), Meg LeFauve (Del revés), Lydia Dean Pilcher (Viaje a Darjeeling) o Gina Prince-Bythewood (La vida secreta de las abejas).