Tengo que hacer una confesión: siento una extraña fijación por las uñas perfectas. Quizá por eso no es sorprendente verme prestando atención, a veces demasiada, a las manos de mi interlocutor, analizando el color, la forma, la longitud… Y si hay algo que detesto son los esmaltados ya quebrados.

Hace algunas semanas estaba tomando un café con una amiga cuando algo llamó mi atención, tenía las uñas perfectamente esmaltadas y con un brillo extraordinario. Al mostrar mi asombro ante tal descubrimiento, me explicó que se las había pintado hacía cinco días. ¡Cinco días! Y estaban intactas. Me habló de unos esmaltes semipermanentes que puedes aplicar en casa porque no necesitan lamparas especiales de secado.

Como buena periodista, con una vena a medio camino entre la investigación y la necesidad de enterarme de todo, vaya, algo cotilla, al llegar a casa lo primero que hice fue googlear “esmaltes semipermanentes”. Y así, tras unos cuantos minutos de búsqueda, descubrí algunas marcas que cuentan con este tipo de productos.

OPI lanzó hace unos meses Infinite Shine Gel Effects Lacquer System, un nuevo sistema de esmaltado que ofrece, en tres sencillos pasos, un acabado similar al gel, lleno de brillo, que dura hasta 10 días y está disponible en 30 colores.

Uñas Infalibles de L’Oreal París promete a las consumidoras una manicura perfecta durante 12 días, y en 24 tonos diferentes. Eso sí, en solo dos pasos: aplicando primero dos finas capas de color y luego otra de gel activador, para aumentar el brillo y optimizar el resultado.

Empleando el revolucionario sistema Colorstay Gel Envy, la marca americana Revlon añade color al verano con los tres nuevos tonos de la colección Summer Love. Azul Mistic, Exotic Orange y Fucsia Pasión, colores vibrantes que prometen quedarse en tus uñas hasta 7 días.

Kiko Milano, en su cara más renovadora, presenta Perfect Gel Duo, un sistema en dos pasos que proporciona a las uñas un acabado resistente. Disponible en 18 tonalidades que van desde los rosas más claros a los colores más atrevidos.

Si eres una patosa no te preocupes, es muy sencillo usar cualquiera de ellos. Solo tienes que extenderlos sobre las uñas bien limpias y dejando unos milímetros de separación entre el esmalte y la piel, para que la fijación sea perfecta. Y lo mejor, son tan sencillos de retirar como cualquier laca de uñas.

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