Hace tiempo que la magia del arte dejó de ser para disfrute de una élite reducida, y se transformó en un entretenimiento al alcance de cualquier persona curiosa e inquieta. Teatro, monólogos, música y artes plásticas se ido fusionando y hoy oímos hablar de performances, happenings, de espectáculos participativos, pero ¿sabemos realmente la diferencia entre cada uno de ellos?

El happening surge en los años 50, enmarcado en la corriente pop art y el movimiento hippie. Fue el compositor John Cage quien difundió en esta época el término performance art para definir una acción artística que aglutina varios medios de expresión: el teatro, la danza, la fotografía, la poesía y la música. A Cage le preceden las veladas que se celebraban, a principios del siglo XX, en el Cabaret Voltaire de Zúrich con Tristan Tzara, autor del Primer manifiesto dadá, y los dadaístas. Cage fue el creador de la desconcertante Cuatro minutos, treinta y tres segundos (4:33), que “compuso” para piano solo o cualquier instrumento solista o conjunto instrumental. En este peculiar concierto, Cage se sienta al piano con un reloj en la mano, y cronometra los cuatro minutos treinta y tres segundos de la obra sin tocar una sola nota.

Un happening busca hacer partícipes a los espectadores como miembros activos del espectáculo y no como simples sujetos pasivos. La improvisación y la espontaneidad son claves en este tipo de acto. El happening es, además, efímero, no permanente, y suele darse en lugares públicos en un intento de romper con la monotonía de la realidad cotidiana. Spencer Tunick trabaja en este concepto con sus grandes masas de personas desnudas, colocadas de mil maneras originales y artísticas, que se reúnen a menudo en localizaciones urbanas. ¿Su intención? Provocar al espectador y hacerle plantearse la línea entre lo público y lo privado, lo tolerado y lo prohibido.

El artista Allan Kaprow estudió composición con John Cage en su clase de la New School for Social Research. Desarrolló cientos de happenings que evolucionaron a lo largo de los años. Comer (Eat) fue una de sus obras más conocidas. En ella, unos espectadores activos tenían que caminar por un corredor estrecho y oscuro hasta subir hacia una plataforma iluminada por un foco de luz. Una serie de chicas ofrecían vino tinto y blanco a los visitantes, mientras una joven freía buñuelos en una plaza, y algunas manzanas y plátanos colgaban del techo. En el interior de una cueva, un chico repartía patatas hervidas, y se servía pan y jamón en una caseta. Los visitantes podían comer y beber durante una hora. De este modo, se implicaban en la obra física y emocionalmente, a través de la comida, el misterio y el seguimiento de las normas del juego.gtres_u101904_009

La performance, que se traduce como actuación, está muy relacionada con el happening y también con la ya nombrada expresión performance art de Cage. De hecho, 4: 33 de Cage es más performance que happening. Se trata de arte en vivo ligado al movimiento artístico fluxus y al body art. La performance surge a finales de los sesenta, si bien tiene su auge en los setenta, y lo hace como una muestra escénica, muchas veces con un importante factor de improvisación, en donde la provocación, la estética y el asombro son los ingredientes principales. Carolee Schneemann, Marina Abramovic y la pareja Gilbert & George destacaron por sus performances y sus conciertos fluxus. Esta manifestación artística tiene sus raíces en las acciones en vivo de los movimientos vanguardistas de principios de siglo XX, ligados al futurismo, el constructivismo, el dadaísmo y el surrealismo, como pueden ser, volviendo a mentar el Cabaret Voltaire, las “exhibiciones no convencionales” que se daban allí. El escritor alemán Richard Huelsenbeck estuvo muy influido, sobre todo, por el dadaísmo, pues editó Dada Almanach, y escribió Dada Sieght, En Avant Dada, entre otras obras relacionadas con la corriente. Tremendamente provocador fue Vito Acconci, artista y poeta estadounidense que quería destacar el arte corporal. En esta línea, desarrolló el espectáculo Seedbed, durante el que se masturbaba en público en una galería de Nueva York.

¿Qué diferencia vemos entre Eat de Kaprow o 4:33 de Cage,  y este Seedbed de Acconci? La participación del público. Aunque tanto el happening como la performance generan un espectáculo vivo y fusionan todas las artes, la performance suele ser un acto organizado en el que no intervienen los personajes (aunque sí hay espacio para la improvisación), mientras que el happening es un evento que exige la participación del público. Ya sea en una forma u otra, la idea de este teatro que aspira a estar vivo tiene un hermoso punto en común: integrar todo y a todos en el arte.