Con doce años, su padre le regaló su primera cámara de fotos. Con veintiséis, Paul Strand se enamoró de la modernidad y el pictorialismo en la galería de arte 291 de Alfred Stieglitz. Desde entonces, se dedicó al estudio y la práctica de la fotografía durante varios años y empezó a configurar su estilo, influido por su gran motivación social y compromiso político, y marcado por su sensibilidad para el retrato y las tendencias vanguardistas.

Aunque también se dedicó al cine, la Fundación Mapfre ha querido exaltar su carrera como fotógrafo y darle a conocer en España. La sala de Bárbara de Braganza alberga del 3 de junio al 23 de agosto una exquisita retrospectiva del trabajo del artista estadounidense a través de 200 fotografías pertenecientes a cada una de sus etapas creativas.Paul Strand México

El fotógrafo se preguntaba de qué manera podía el arte de la era moderna contener la humanidad de las grandes tradiciones artísticas y logró responderse con su propia obra. Su obsesión por plasmar el conflicto social le llevó a realizar impactantes retratos a lo largo de toda su carrera, desde los primerísimos planos a su mujer, Rebecca, hasta las decenas que dedicó a personas anónimas. Mujer ciega, Nueva York y Sin título (Edificios de oficinas desde abajo, Nueva York) ingresaron en el Metropolitan Museum of Art como parte de la Alfred Stieglitz Collection en 1933.

Paul Strand - Ciega 1916

Su estancia en Maine, Canadá, en 1943, le indujo a reflexionar sobre las dimensiones temporal y espacial en la imagen. Profundizando y puliendo esta idea, llegó a crear ocho series de este tipo durante 24 años, que publicaría en varios tomos.

Strand se vio siempre implicado en los cambios sociopolíticos de su época y sus creencias eran marcadamente izquierdistas, por lo que tuvo que abandonar Estados Unidos antes de que comenzara la caza de brujas que emprendió el senador republicano Joseph McCarthy contra los comunistas.

Su afición por conocer y entender las costumbres de distintos países del mundo le llevó a Nueva Inglaterra, Francia, Italia, las Hébridas, Egipto, Marruecos, Rumanía o Ghana. En cada lugar realizó series que pintan con profusa claridad las riquezas y peculiaridades culturales de cada lugar y de sus protagonistas.

Por su profunda representación de la condición humana a través de distintas culturas y por su riqueza estilística, Paul Strand constituye uno de los fotógrafos más relevantes del siglo XX, y, esta exposición, una visita obligatoria para profesionales, aficionados y simples amantes de la imagen.