El pincel se desliza suavemente por el lienzo dibujando las esquinas más luminosas del Edificio Metrópoli y Madrid se alza fuerte y bella ante la mirada de Paula Varona. Malagueña de nacimiento y profeta del buen gusto, Paula retrata con gran sensibilidad los rincones más conocidos de multitud de ciudades. Paula se formó como pintora en algunas de las escuelas más prestigiosas de arte de Londres y más tarde viajó por Japón y Estados Unidos para aprender sus técnicas pictóricas. Más tarde regresaría a España donde está establecida desde hace varios años.

Su pintura es impresionista, prácticamente una realidad fotográfica, y es conocida por la luminosidad y belleza que aporta a algunas de la mejores ciudades del mundo. Paula es muy conocida por sus paisajes urbanos. Madrid, Bilbao, Nueva York o Roma son algunas de las muchas ciudades que le han permitido vestir lo cotidiano de las ciudades de magia y belleza. “Me gusta reflejar la parte más bonita y luminosa de las ciudades por una cuestión estética. No siempre dejo de lado la parte menos atractiva, pero son formas diferentes de percibir el entorno que te rodea. Veo belleza y luz en lugares, donde la mayoría de las personas a primera vista, no ven”, expresa Paula.

Paula Varona

Una de sus particularidades es que solo pinta ciudades en las que haya tenido una experiencia personal que transmitir a través de sus trazos y colores. “Decido que ciudad pintar a través de mi experiencia personal en ellas. Vivirlas, mis historias y experiencias. Todo ello me impulsa a pintarlas. También me influye y atrae muchísimo ver las ciudades como resultado de su historia”, dice la pintora malagueña. Además afirma que “las ciudades están vivas y en permanente cambio a través del tiempo. Esos cambios los voy reflejando en mis cuadros”. Las obras de Varona nos regalan la evolución de las ciudades. En sus cuadros puedes descubrir como Roma envejece al mismo tiempo que sus adoquines o como Madrid teñida de blanco es aún más bonita. Para Paula todas las ciudades son bellas a pesar de los años o del clima que las transforma. “Me encantan todas, en invierno y verano, de día y de noche, con frío y calor, con lluvia, con nieve, con sol o con niebla. Todas tienen una belleza diferente”, dice Paula.

En los últimos años la tendencia de pintar ciudades está en auge pero Paula es de las pocas que ha sabido dar un punto de vista diferente a sus obras en la perspectiva, ya sea a nivel de calle o desde la altura. “Tengo mucha obra pintada a nivel de calle. Si la vista es desde un punto alto, la sensación es de más libertad, de silencio, de paz, es como si el tiempo se detuviese. También me gustan los detalles de tejados, remates de edificios, y otros aspectos, que no se pueden disfrutar desde el bullicio de la calle. Por otro lado, desde la calle disfrutas del momento, del instante, de todo lo que ocurre en tu entorno que está en permanente cambio”, expresa Varona. Su disciplina en el trabajo y su pintura hiperrealista le ha llevado a que en muchas ocasiones comparen su trabajo con el de Antonio López, uno de los mayores referentes en la pintura hiperrealista de España. En cambio Paula dice que “mi pintura no tiene nada que ver con la de Antonio López”.

cuadro paula varona

Es difícil que un pintor, o artista en general, pueda desarrollarse hoy en día y que sea rentable, pero Paula lo ha conseguido gracias a “trabajar mucho, intentar hacer mi trabajo bien, disfrutar con él, transmitir emociones, e intentar mostrarlo”. Sus cuadros tienden a un cromatismo sereno y hacia la sencillez y opta por los brillos y las luces para hacer relucir a los edificios. El efecto Paula Varona consigue que todas las ciudades resplandezcan en sus obras y que los amantes de la pintura sueñen con ellas.