Una pared blanca llena de fotos de niñas posando y riéndose. Espigas doradas de fondo. Y entre medias calor, trabajo, espera. Un making off muy divertido y laborioso nos asalta nada más llegar al stand de N+V en FIMI. Allí, atendiendo a la prensa, orgullosa de sus diseños, está Nieves Álvarez.

Hace ya unos tres o cuatro años que empezó a diseñar ropa para niños. En 2010 fueron ocho trajecitos que ideó para la firma de las hermanas Villalobos, una marca de referencia en la moda infantil. Pero fue un año más tarde cuando creó, realmente, su primera colección.

Ahora jacard de algodón, piqués brocados y batistas perforadas se unen para crear una línea muy mediterránea, en la que los tonos agua, los blancos impolutos y el rojo clavel se funden, y nos traslada a un viaje por Cerdeña, Malta o Santorini.

Fotografía de Lisa Ceinos

¿Por qué decides unirte a las hermanas Villalobos?

Me había ofrecido colaboraciones, pero siempre tenía que dar mi nombre y que otros crearan por mí, pero me apetecía mucho aprender. Ellas me abrieron las puertas del taller, me dejaron todo y me dieron vía libre para crear. La verdad es que es un trabajo de equipo. Viene de la tradición de una marca que lleva cincuenta años en la industria textil, que son un punto de referencia de las cosas bien hechas, del detalle. La idea fue unirla a la visión de una mujer actual, que lleva 23 años trabajando en el mundo de la moda y tiene una imagen más actual de como visten hoy las mamás a sus niños. Por eso el N+V de la unión de las fuerzas. Hemos creado una marca donde cuidamos mucho el detalle. Es ropa de vestir, pero más moderna.

¿Cuál es la filosofía de N+V?

Mimar las prendas, cuidar hasta el más pequeño de los detalles. Elegimos mucho los tejidos, que todo se lave en casa. Mezclamos tejidos, texturas… Eso nos gusta mucho hacerlo. Y hacer todo en España. Eso es parte de nuestro sello fundamental, que todo se tiene que confeccionar aquí.

Has elegido centrarte en el diseño de ropa de niños más formal, ¿por qué?

Toda la colección es ropa de vestir porque no intentamos competir con lo informal. El mercado está sobresaturado con una cantidad de marcas con las que no puedes competir simplemente por precio. Son marcas que todos utilizamos, porque los niños también tienen que ir vestidos de con ropa para guerrear. Intento encontrar hueco en ese otro mercado, hacer algo diferente dentro del clasicismo.

¿Dónde buscas la inspiración?

La inspiración viene de cualquier lado: los niños, la calle, un museo… A veces incluso en el coche. Recuerdo que un diseño vino porque iba de viaje a Andalucía, miré por la ventana y de pronto vi todo el trigo, el amarillo de fondo, el cielo azul… Me pareció una combinación de colores estupenda. Tienes que observar la vida, la inspiración te viene de cualquier cosa. A veces hasta de un dibujo de mi hija. Ella pinta fenomenal y combina muy bien los colores, también me he inspirado en esos pequeños trabajos que hace.

Casi todos los diseños son para niña…

La colección es sobre todo niña, y luego tengo un apartado de niño más pequeño, pero casi todo lo que vendemos en para ellas. En cambio en los córners que tenemos en el Corte Inglés disponemos de una colección que se vende muy bien que es baby, que es para chiquititos. Ahí, en cambio, vendo mucho niño.

¿No os planteáis abrir una tienda propia?

No, por el momento hemos abierto la tienda online, que está funcionando bien. Y de momento solo tenemos córners en el Corte Inglés y comercializamos ropa también en tiendas multimarca.

¿Y trabajar en una línea de adultos?

Me lo han propuesto muchas veces pero por el momento no me da la vida para más.

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Con la colaboración de Eugenia Soler.