“Sólo hay dos tipos de personas en el mundo. Las mujeres y los hombres”, aseguró Tom en 500 días juntos. Esos dos grupos se subdividen de manera peligrosa en vacaciones, cuando se disponen a pasar unos días en hoteles y apartamentos.

En esta situación, puede que pertenezcas a: a) los grupos de amigos o parejas que van de tranquis a tomar el sol y cebarse en el buffet; b) los turistas que van de semi-tranquis a quemarse como cangrejos, hartarse a judías y salchichas en el desayuno y darle al whisky como si de agua se tratara; y c) los kinkis que van a tajarse, escuchar reggaeton o tecno y berrear sin tregua hasta las tantas de la mañana.

Ahora identifica a tu grupo, siéntate con un café -o un Jack Daniel’s- y, si perteneces al primero, apunta con atención qué precauciones debes tomar antes de adentrarte en la siempre imprevisible fauna veraniega.

Primer paso: la habitación. No está el panorama para gastar el dinero que no se tiene, con lo que mucho optan por alojamientos económicos. Pero lo barato sale caro, así que no te extrañes si el baño no está tan pulcro como el de tu casa, o si te encuentras un par de cucarachas muertas en el suelo o una plaga de hormigas -común cuanto más al sur debido al calor-. Consejo: protesta con educación a los encargados, que con suerte te invitarán a desayunar para compensar las molestias, y pide un buen fly para los insectos. El truco es rociar los puntos flacos, como puertas, rejillas y ventanas, como si fueras Will Smith en Soy leyenda con los infectados, ¡que no entre ni uno!kq_Chef_videothumb-620x349

Segundo paso: el buffet. No cometas el error de comer por los ojos, o colmar tu plato de lo primero que veas y empacharte demasiado como para probar los demás. No tienes la capacidad estomacal de los ingleses que desayunan tres platos de fabada, asúmelo y todo irá mejor.

Tercer paso: los borrachos acabados. El todo incluido es muy goloso y hay quien no sabe dónde está su límite de tolerancia con el alcohol. Y eso puedes terminar pagándolo tú. Tal vez sufras una música repetitiva y chirriante que perturbe tu sueño. En casos extremos, podría presentarse en tu puerta una persona muy perjudicada que, ajena a su nombre o al hecho de que no lleva ni zapatos, aporree tu puerta al azar creyendo que es la suya. No pierdas el ánimo: al menos no eres tú ese penoso espécimen víctima de una embriaguez incontrolada.gtres_a00082920Cuarto paso: disfruta. No te asustes por estas advertencias. Son adversidades fácilmente sorteables y que no te afectarán si cuentas con tres elementos imprescindibles: tapones para dormir, un par de omeprazoles para no morir entre terribles sufrimientos de tanto buffet -pero no abuses, los protectores de estómago se emplean en ocasiones puntuales, no por norma- y, lo más importante, una excelente compañía que te ayude a ver lo bonito de cada día de verano.