España es un país de calvos. Vale, no es que lo diga el New York Times, pero sí lo asegura una encuesta de la sucursal japonesa de Tripadvisor realizada en 2011, que nos sitúa como el segundo país, después de República Checa, con más hombres con esta condición, un 42,6%.

Estamos habituados a que esto va a suceder tarde o temprano y, encima, el otoño no ayuda y los cepillos se llenan de marañas desalentadoras. Pero la preocupación por la estética va en aumento y cada día aparecen nuevos productos contra la caída de cabello.

La eficacia de los champús anticaída suele estar en entredicho, pero daño no te van a hacer. Sin embargo, determinadas cápsulas de farmacia y de algunos supermercados, la levadura de cerveza, el mijo y una alimentación rica en huevo, carnes rojas, legumbres sí que ayudan al fortalecimiento del pelo. Pero, ojo, tampoco esperes que te broten mechones por ciencia infusa, como a aquellas muñecas a las que les salía plastilina de la cabeza.

La carga genética de tu familia no debe ser un motivo para que te rindas ante una futura cabeza de huevo. Además de adecuar la comida a tus necesidades, puedes tomar ciertas medidas de precaución muy sencillas.gtres_u233122_003

La más obvia: no abuses de gominas, espumas o ceras. Resérvalos para las ocasiones especiales aplicando una pizca de producto en los dedos y repartiéndolo por las puntas, nunca en la raíz, pues debes dejar respirar al cabello. Y, muy importante, no vayas a la cama sin lavarte la cabeza, porque solo conseguirás que la sustancia se reseque y el pelo se ahogue del todo, con lo que favoreces su caída.

Evita también el secador a menos que haga un frío glacial y una humedad del 100%. Para “alimentar” la melena (o melenita), iníciate en el mundo de las mascarillas y, para desenredarla mejor, en el de los acondicionadores. Puedes robarle un poco a tu novia, hermana o mejor amiga para probar el efecto, y ten en cuenta que no son de uso diario: la mascarilla puede aplicarse una vez a la semana y el acondicionador, un par.

Cuando pases por la ducha, no pongas la temperatura del agua como si quisieras escaldar tomates, dañará tu pelo y tu piel. De hecho, si te atreves a pasarte un chorro de agua fría por la cabeza al final del baño, activarás el riego sanguíneo en el cuero cabelludo. Para terminar, un suave masaje capilar contribuirá también a la mejora de la circulación y, por tanto, a la salud de tu pelo. Y, si te lo da otra persona, con las yemas de los dedos o con un masajeador con vibración, no sólo te resultará terapéutico sino tremendamente agradable.