“Mentir es lo más divertido que una chica puede hacer sin quitarse la ropa, pero es mejor si te la quitas”, susurraba con voz seductora Alice (Natalie Portman) a Larry (Clive Owen) subida a una tarima de striptease. Con escenas como esta, Closer se ha coronado como una de las películas de desamor e infidelidad más crudas y humanas que ha dado a luz el cine contemporáneo.

Emparejados y solteros tienden a asegurar que el engaño es algo inmoral que ellos jamás practicarían ni perdonarían. Los 37 millones de usuarios de Ashley Madison muestran, como los protagonistas de Closer, lo contrario. Estos descontentos con sus relaciones prueban la curiosa web en busca de un affair seguro. ¿Su eslogan? “La vida es corta, ten una aventura”. Ashley Madison promete ser “la página de contactos más importante a nivel mundial en encuentros discretos para gente casada”.

Pero su opacidad se ha ido al traste debido al grupo de hackers The Impact Team, que ha exigido a la agencia que elimine todos los nombres de los clientes que así lo han solicitado e incluso han pagado 19 dólares por ello –al parecer, la organización afirma borrar los datos pero, en realidad, siguen registrados-. En caso contrario, harán pública toda la información que han recopilado.img-last-night_171645308161

No es grato que las redes, ya sean sociales o de trabajo, oculten a conciencia la opción de desactivar la cuenta y que aun encontrándola y siguiendo los pasos, los datos permanezcan latentes en algún rincón de Internet. Si bien esto es culpa de la capciosa letra pequeña de estos portales, parte de la responsabilidad la tiene el usuario por ceder sus datos alegremente. Por mucho que se ofrezca confidencialidad,  lo que se publica en Internet, para bien o para mal, es prácticamente eterno.

No parecen durar tanto los sentimientos cuando millones de personas recurren a la búsqueda de una aventura. Second Love también se erigió a partir de la premisa de que “coquetear no es solo para solteros y solteras”. Y, de hecho, según una encuesta del propio portal, el 42% de las mujeres creen que estos peligrosos juegos mejoran su autoestima.

El sentimiento de que sus parejas les infravaloran o de que la vida en común se ha vuelto monótona impulsa a diversas personas a buscar afecto y/o sexo fuera de casa. Pero de camino a una felicidad efímera, las mentiras se van acumulando en un castillo de naipes susceptible de derrumbarse.

La liberalización de la sexualidad es una realidad cada vez más palpable: algunas parejas optan por una monogamia emocional y una poligamia física. Diversos hombres y mujeres huyen de ataduras, y no por eso se les considera promiscuos. El adulterio, pues, parece algo casi anacrónico. Pero no morirá mientras el ser humano sufra de adicción a la adrenalina. El placer exquisito de lo prohibido nubla las conciencias.