Pasear por Europa y desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo. El amor no es solo un sentimiento, es un color que lo invade todo, que tiñe de luz los rincones más insospechados, que perdura en el tiempo y deja una huella imborrable en su entorno.

No hallar fuera del bien centro y reposo, mostrarse alegre, triste, humilde, altivo.
Europa Enamorada” propone algo así como un turismo de suspiros, de desdenes y de intimidades cariñosas. De besos regalados o robados, perdidos o escondidos.

Enojado, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso…
Teruel, Verona o Creta se han convertido en algo más que una ciudad histórica; escenarios de leyenda, paraísos románticos por excelencia donde los amantes llegan a creer que un cielo en un infierno cabe.

En Longford, Coimbra o Krosno se puede dar la vida y el alma a un desengaño. Eso es Europa. Esto es amor. Quien lo probó lo sabe…

Europa enamorada (iniciativa promovida por la Fundación Bodas de Isabel y el Ayuntamiento de León) es una red turística y cultural compuesta por ocho ciudades europeas que cuentan en su historiografía con la figura de enamorados legendarios; un conjunto de parejas que han sobrevivido al paso de los siglos gracias a la tradición oral y las obras artísticas.

Es famoso el refrán que se refiere a los amantes de Teruel como “tonta ella, tonto él”. Puede ser… El amor nos vuelve idiotas, quizás.

Diego e Isabel vivieron a principios del siglo XIII. Hijos de familias nobles de Teruel, los dos jóvenes pasaron de ser compañeros de juegos en la infancia a enamorarse sin remedio…

Isabel y Diego vivían un amor imposible. Ellos lo sabían, pero no les importó. En tiempos en los que el amor por conveniencia estaba a la orden del día, los escasos bienes que heredaría Diego, segundo de sus hermanos, no eran suficientes para los padres de Isabel.

Diego prometió a su amada que se haría con títulos y fortuna en tierras de conquista. Así, podría ser un esposo digno a ojos de su familia. Isabel prometió esperar durante cinco años el regreso del joven. Y así fue…

Diego cumplió lo prometido y regresó. Pero había un pequeño problema, volvió a los cinco años… y un día…

A su llegada, Teruel celebraba la boda de Isabel. Diego, quien creyó enloquecer, se coló en la cámara nupcial. Isabel, aún enamorada de Diego, no pudo corresponderlo, pues había jurado fidelidad al hombre que yacía a su lado.

La tragedia se abalanzó sobre los dos jóvenes. Diego cayó desplomado por el sufrimiento y todos los ciudadanos de Teruel acudieron a su funeral. Isabel se acercó, abrazó al difunto, besó a su amado y murió…

El mismo desenlace sufrieron los dos amantes de Verona, Romeo Montesco y Julieta Capuleto, los protagonistas de una de las tragedias más populares del dramaturgo inglés William Shakespeare (1564-1616).

Leonardo Dicaprio y Claire Danes en Romeo+Julieta (1996)

Leonardo Dicaprio y Claire Danes en Romeo+Julieta (1996)

La representación del amor imposible por excelencia no solo ha permanecido en teatros de medio mundo durante siglos, sino que ha protagonizado versiones cinematográficas de todo tipo y han servido de inspiración para clásicos del séptimo arte como West Side Story.

La ciudad de Verona se vanagloria de ser el escenario elegido por Shakespeare para situar esta dramática historia. El enfrentamiento de dos familias enemigas obstaculiza la aventura amorosa de estos jóvenes que han convertido a la ciudad italiana en destino turístico de miles de visitantes. El denominado Balcón de Julieta (ubicado en un palacete de la vía Cappello) sirve a las parejas de medio mundo para dejar sus mensajes de amor.

La mitología griega, por su parte, también recogió, siglos atrás, historias de amor emblemáticas. Es el caso de Teseo, hijo de Egeo (rey de Atenas), y Ariadna, hija de Minos (rey de Creta).

En un oscuro laberinto de Creta, el rey tiene enterrado a un Minotauro al que se debe alimentar con ciudadanos atenienses. Teseo se ofrece voluntario ante su padre para derrotar al monstruo, por lo que viaja a la ciudad de Ariadna. La joven se enamora de él y, con la condición de que la convierta en su esposa, decide ayudarlo con su misión.

Ariadna regala a Teseo un ovillo de hilo, el cual sitúan en la entrada del laberinto. El ateniense consigue matar al Minotauro y, gracias a desenrollar el ovillo, puede salir de allí sin perderse. Los dos amantes tienen que huir de Creta, pues el rey Minos entra en cólera al conocer la muerte de su animal.

La leyenda cuenta que, finalmente, en el viaje de regreso a casa, Teseo abandonó a Ariadna…

No es fácil, como vemos, encontrar finales felices… Sin embargo, Etain y Midhir, pareja icono de la localidad de Longford (Irlanda), corrieron una mayor suerte. Ahora bien, no faltaron en su camino un sinfín de penalidades.

Como si de una película de Walt Disney se tratase, la leyenda irlandesa sitúa a los dos amantes en un fantástico lugar ubicado en el condado de Longford, el País de las Hadas.

Midhir era un joven rey humano. Etain una princesa de las hadas. Ella se enamoró de él, pero él estaba casado. Su esposa, enfurecida, hechizó a la joven y la convirtió en mariposa, truncando así la bonita historia de amor.

Pasados los años, la mariposa púrpura fue a parar a una taza de aguamiel que bebía la esposa de un héroe irlandés. Dicha mujer tragó el insecto y, por arte de magia, Etain nació de su útero convertida en niña mortal.

Midhir, el rey enamorado, llevaba años en busca del hada Etain. Cuando la encontró, ella estaba casada con el monarca Eochy, a quien Midhir retó a tres partidas de ajedrez. Eochy ganó las dos primeras, pidiendo premios de gran valor. Cuando Midhir resultó vencedor de la tercera jugada, solicitó a Etain como recompensa. Eochy no accedió, por lo que los dos enamorados tuvieron que utilizar la magia para escapar. Convertidos en cisne, los dos jóvenes sobrevolaron el cielo irlandés y pudieron, por fin, ser felices con su amor.

La historia de estos dos enamorados reflexiona sobre las transformaciones que los humanos experimentamos a lo largo de nuestra vida. Además, la leyenda irlandesa se erige como una bonita metáfora de la condición eterna del amor.

3.000 km hacia el sur, encontramos la ciudad portuguesa de Coimbra, que se caracteriza por sus calles estrechas, sus construcciones medievales y la fuerte presencia del río Mondego. Ciudad de estudiantes por excelencia, su universidad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2013, Coimbra ha acogido desde hace siglos los románticos espíritus de la dama gallega Inés de Castro y el príncipe Pedro de Portugal.

La historia de estos dos enamorados tiene todos los ingredientes para alimentar una taquillera comedia romántica hollywoodense o una telenovela de sobremesa: triángulo amoroso, infidelidad, relaciones ocultas, intrigas políticas… ¡Todo un filón para cualquier guionista avispado!

El heredero al trono de Portugal quedó prendado de la bella Inés, dama de compañía de su esposa Constanza. La irrefrenable pasión que sentían los enamorados les llevó a mantener en secreto su aventura amorosa.

A la muerte de Constanza, Pedro e Inés contrajeron matrimonio, hecho que no sentó del todo bien al rey Alfonso IV. El monarca (apodado “el Bravo”), que se veía amenazado por el crecimiento de la Corona de Castilla en las fronteras de Portugal y los tratos de favor que Inés tenía con los nobles castellanos, decidió, ni corto ni perezoso, asesinar a Inés en 1355.

Según la leyenda, cuando Pedro fue rey ordenó desenterrar el cuerpo de Inés, lo sentó en el trono y obligó a toda la nobleza a rendir vasallaje al cadáver. ¿Tétrico? Sí. Pero muy romántico…

Además de estas cinco historias legendarias, la red “Europa Enamorada” incluye en su recorrido las ciudades letonas de Kraslava y Kuldiga, el Condado de Harghita (Rumanía) y Krosno (Polonia), donde se desarrolló, al más puro estilo Cersei y Jaime Lannister (Juego de Tronos), la relación incestuosa de Anna y Stanislaw Oswiecimowie.

Cualquiera de estos destinos propuestos puede ser una buena opción para este verano. Allí huir el rostro al claro desengaño, beber veneno por licor suave. “Europa enamorada” propone un conjunto de ciudades con encanto en las que, sin lugar a dudas, tendrás la oportunidad de probar este eterno licor.